Y una semana tenía que terminar el rally de Wall Street, que tras seis consecutivas con ganancias sufrió una moderada caída. Sin embargo, hubo bajas más profundas seguidas de recuperaciones importantes a lo largo de los días.

En la semana el Dow Jones Industrial Average cayó menos del 1% y el Nasdaq logró subir 1,3%. Hubo picos de aversión al riesgo, sobre todo el día lunes, con el petróleo cayendo por debajo de 46 dólares el barril. Con el paso de los días, fue mermando. Pero en sumatoria, quedó una sensación de miedo en el mercado y de mayor incertidumbre que hace una semana atrás; pese a que se sabe más que entonces ya que numerosas empresas presentaron sus resultados. Muchos de los cuales si bien fueron mejores a los esperados, el resultado global no fue el problema: el drama estuvo en los detalles. Las empresas del sector bancario mostraron ganancias (o pérdidas no tan grandes) pero un deterioramiento considerable en la cartera crediticia. Normal, considerando que ya llevamos más de un año de recesión. Como mencionamos en informes anteriores, la preocupación mayor de los bancos ahora no es Wall Street, sino Main Street. Las empresas del sector tecnológico tampoco fueron la excepción. Google y Microsoft vieron caer sus niveles de facturación por primera vez. En definitiva, los resultados no sirvieron para prolongar el rally y por el contrario, colaboraron en dejar esta sensación de que la economía no cambia de tendencia.

Trichet, el presidente del Banco Central Europeo, sigue diciendo que una baja de 0,25 es posible en el próximo encuentro. Sin embargo los ojos siguen estando centrados en si se aplicarán finalmente más medidas extraordinarias en Europa. Recordemos que la tasa de la FED se encuentra entre 0 y 0,25%, el Banco de Japón en 0,1% y el Banco de Inglaterra en 0,5%; lejos del 1,25% del BCE. Esta semana, se reúnen los comités en EE.UU. y Japón de política monetaria.
No se esperan sorpresas por el lado de las tasas, pero si puede llevar a dar la noticia alguna medida extraordinaria más. La tendencia de bajar las tasas en el mundo continúa y mes a mes son más los bancos centrales que disminuyen el costo del dinero. Esto es un claro reflejo que la crisis no encuentra excepciones.


Tomando idea de la magnitud de la crisis

Con pocas palabras y pocos datos se puede tomar una idea de las implicancias de la crisis en Gran Bretaña, Estados Unidos y el mundo. Esta semana se conoció que el PBI del Reino Unido cayó 1,9% en los tres primeros meses del año, siendo el más grande desde 1.979. Este dato superó (negativamente) las estimaciones de los analistas. Es la primera vez que el producto cae a un ritmo mayor al 1% por dos trimestres seguidos desde que se toma la estadística (desde 1948). Claramente el Reino Unido esta en su peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial, y los pronósticos parecen empezar a quedarse cortos.
Por otro lado, la revista Fortune informó que las 500 empresas más grandes de Estados Unidos vieron caer sus beneficios un 85% durante el 2008. El desempeño de las empresas fue el peor en los 55 años de historia de la lista de Fortune 500. Los más golpeados fueron los sectores financiero y automotriz. Si hacemos un repaso por el 2008, que si bien fue un año recesivo, el primer semestre fue bueno para muchas empresas, sobre todo las ligadas con las commodities; lo que hace que el dato sea más grave aún.

El Fondo Monetario Internacional estimó las pérdidas de la crisis en 4.100.000.000.000 dólares en un informe el 21 del corriente. En enero, la cifra había sido prácticamente la mitad.
Durante abril se conocieron muchos datos económicos que indicaban que el colapso en la actividad ya no era tal y que las cifras se estaban normalizando. Pero hay que tener precaución en ser muy optimista, esto es sólo el primer paso. Dejar de caer, no implica que nos estamos levantando. Tomemos por caso los seguros por desempleo. Han dejado de crecer a tasas altas, pero los niveles actuales son récord y no bajan, lo que indica que hay mucho desempleo. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que esa gente encuentre empleo? ¿Se ven carteles empresas contratando gente? Hacia allí están orientados los planes estímulo de aumento del gasto público.


La sensación repercutió fuerte en el FOREX

En línea con esta especie de retorno del riesgo en los mercados, las divisas que más se beneficiaron fueron aquellas que muchos inversores consideran como un refugio: el franco suizo y el yen. Si bien el dólar durante la época de mayor riesgo también subió fuertemente, otros factores ayudaron a la suba del mismo, más allá de la aversión al riesgo: des-apalancamiento, salida del mercado de acciones, compra de títulos del tesoro, etcétera. Sin embargo, excepto frente a las monedas mencionadas anteriormente y pese a caer en términos semanales frente al euro, llegó a máximos (mínimos en gráficos) desde marzo contra la moneda europea. La de peor desempeño fue la libra, cayendo frente a las principales monedas y cediendo momentum en su búsqueda por una mayor recuperación. Las europeas continúan independizándose y cada una sigue su camino. La libra esterlina sufrió presiones extra por los malos datos económicos que se conocieron y las estimaciones a futuro, confirmando una vez más que es una de las naciones desarrolladas más afectadas por la actual crisis.

El euro si bien tuvo resultados mixtos frente a una amplia canasta, dejó la sensación de continuar debilitada. En definitiva muchas sensaciones y pocas certezas.
Un activo considerado como uno de los refugios por excelencia es el oro, que vaya casualidad, subió fuertemente la semana pasada y volvió nuevamente a estar por encima de los 900 dólares. Probablemente nuevas caídas en los mercados incentivarán a los inversores a refugiarse en este activo. El oro negro por otro lado, no experimentó subas, pero pese a haber iniciado la semana pasada con fuertes caídas, el petróleo se fue recuperando y cerró la semana por encima de los cincuenta dólares el barril nuevamente. La Organización de Países Exportadores de Petróleo se reúne nuevamente en mayo y podría recortar la producción, aunque parece que por el momento, se esta convenciendo de la poca efectividad que puede tener la medida. La debilidad de la demanda aparentemente pesa más que cualquier disminución en la producción. Los precios bajos
estimulan el crecimiento de los inventarios, factor que en el futuro inicialmente puede ser utilizado como aliviador pero una vez que caigan nuevamente, serán un factor de presión alcista. Este último análisis es en un horizonte temporal de muy largo plazo.